martes, 24 de junio de 2014

El asesino de mi hermano




Ricardo Rojas León

Hace varias semanas dos ex agentes de la Policía Nacional entraron al negocio de mi hermano, el periodista y abogado Napoleón Rojas Vicioso, y uno de ellos le propinó un disparó que, tras un mes de luchar por su vida, le produjo la muerte.

El antiguo raso Eduin Andrés Montero Feliz, quien también fue sometido recientemente a la justicia por la muerte de un ex miembro de esa institución ocurrida una semana antes del hecho que narro, le disparó a mi hermano por la espalda, mientras él intentaba evadir a su agresor.

Montero Feliz ingresó al negocio junto al también ex agente policial Yomaiki Cabrera Lorenzo, mientras afuera lo esperaba Juan Carlos Ramírez Soto, los dos últimos con antecedentes de robo con violencia y atraco a mano armada.

Los agresores de mi hermano fueron descubiertos porque la cámara de seguridad de un vecino del lugar filmó el minibús que desde hacia varios meses alquilaban para cometer acciones similares. Simulaban dedicarse al concho, cuando lo cierto era que salían a atracar y a sembrar el terror, de nueve de la noche a cuatro de la madrugada.

De los tres implicados en el atentado, dos de ellos,  Cabrera Lorenzo y Ramírez Soto, se entregaron a la policía, mientras el ex raso Montero Feliz ha gozado de suficiente protección para burlarse de los “llamados” para que se entregue que le ha formulado la institución de la que formó parte hasta su cancelación deshonrosa por dedicarse a cometer atracos.

Mientras la Policía Nacional le ha prometido a nuestra familia buscar al prófugo en la provincia de Barahona, de donde es oriundo y tiene muchos familiares, circulan informaciones sobre otros lugares donde se esconde, incluso junto a uno de los que le acompañaron el pasado 28 de abril, en el intento de asalto del que resultó muerto el ex policía Luis Amaury Castillo Betances, apenas ocho días antes de que Montero Feliz baleara de muerte a mi hermano.

A su viuda y a nuestra familia lo único que nos interesa es que el ex policía que le disparó a mi hermano, causándole la muerte, sea arrestado sin mayor dilación –no veo porqué se deba “esperar” a que se entregue-, para que en un juicio donde se le respeten todas sus garantías se le juzgue, condene e imponga la sanción que se merece.

No es posible que la ciudadanía siga expuesta a los desmanes que pueda cometer un ex agente de la Policía Nacional, que –hasta donde uno sabe- ya ha ocasionado la muerte a dos personas en sendos intentos de atraco.  No queremos ni es justo que siga burlándose de la justicia, beneficiándose de la impunidad que le dispensa gente que ha jurado servirle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario