jueves, 5 de diciembre de 2013

Apoyemos el Plan de Regularización Migratoria


Busca resolver el problema de la inmigración ilegal.


Ricardo Rojas León

El presidente Danilo Medina aprobó, mediante el decreto 327-13, el “Plan Nacional de Regularización de de Extranjeros en Situación Migratoria Irregular”, en virtud de los establecido en la Ley General de Migración y luego de la sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional que ordenó su elaboración.

Se trata del esfuerzo más serio realizado en muchas décadas por gobierno dominicano alguno, tendente a comenzar a solucionar el grave problema de inmigración irregular que afecta a la República Dominicana.

El  Plan Nacional de Regularización luce ser una respuesta adecuada al problema, que le permitirá a decenas de miles de extranjeros que residen en forma irregular en nuestro país, acogerse a una de las diversas categorías migratorias previstas por la ley.

De la simple lectura del decreto, queda claro que el presidente Medina ha creado  el marco regulatorio para resolver este problema, pero respetando los derechos humanos de las personas, tomando en cuenta  las normas y principios contenidos en la Constitución y en las convenciones internacionales relativas a los diversos aspectos de esta problemática migratoria.

El plan no busca resolver la situación por la que atraviesan los dominicanos de ascendencia haitiana o de otras nacionalidades, a los que la mencionada sentencia del Tribunal Constitucional, les ha desconocido su condición de dominicanos.  El decreto establece, en el párrafo de su artículo 8, que a esas personas les “asistirá la potestad de acogerse a un proceso de naturalización que se dictará al efecto”.

Mientras ese procedimiento se define, el plan  de regularización debe ser puesto en marcha y crearse la veeduría migratoria prevista en el decreto, de forma tal que la sociedad civil pueda constatar los esfuerzos que realizará el Estado dominicano para encarar con diligencia, prudencia y eficiencia esta grave situación.

Aunque se desconoce la cantidad de  extranjeros en situación migratoria irregular que viven en el país,  es obvio que la inmensa mayoría  proceden  del vecino Haití. Y documentar su situación migratoria, bajo la modalidad para la cual califiquen, va a resultar beneficioso para todos los que vivimos en esta nación, porque permitirá a nuestros gobiernos adoptar políticas públicas sobre bases e informaciones más cercanas a la realidad.

Todas las naciones civilizadas implementan planes como el contenido en el decreto 327-13, pues el fenómeno migratorio no sólo incide en la economía de los países, sino en la composición de sus pueblos, abiertos no sólo al libre intercambio de mercancías, cultura y conocimientos, sino, también, a la libre y ordenada traslación y asentamiento de personas procedentes de otras latitudes.

Contrario a lo grupos de extrema derecha han sostenido este plan no compromete la soberanía nacional, no vulnera ningúna norma constitucional o legal, ni mucho menos forma parte de un proyecto tendente a “fusionar” la República Dominicana con el vecino Haití.  Todo lo contrario: es una garantía de una frontera y flujos migratorios controlados.

El “Plan Nacional de Regularización de de Extranjeros en Situación Migratoria Irregular” merece el respaldo de todas las organizaciones que trabajan con poblaciones marginadas, donde existe, generalmente, un elevado porcentaje de extranjeros indocumentados. Apoyémoslo. No perdamos esta oportunidad.

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