martes, 10 de diciembre de 2013

Integración y Derechos Humanos



RD en el Sistema de Integración Centroamericana


Por Ricardo Rojas León

Recientemente  la  República Dominicana  fue  aceptada como “miembro pleno” del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), lo que, en lo inmediato, nos otorgará la “presidencia pro-tempore” de ese mecanismo.

El SICA es el resultado de una proceso de integración económica regional que se inició en el año 1951, con la firma de la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), pero fue creado por el Protocolo de Tegucigalpa, del año 1991, suscrito por los gobiernos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y al que República Dominicana se adhirió en el 2003. Belice y Guatemala también forman parte.;

El ingreso de nuestro país a este sistema de integración económica regional es sumamente importante porque nos vincula a un grupo de naciones vecinas que han dado pasos trascendentes para crear un espacio común de comercio, democracia, paz y desarrollo para sus pueblos.

República Dominicana es una nación abierta no sólo al comercio, sino a vínculos de cooperación y solidaridad con todos los países del mundo, participando de varios esquemas económicos y políticos regionales. 

En el artículo 3 del Protocolo, se señala como uno de los principales propósito del esfuerzo integracionista  de los centroamericanos y dominicanos el de “[c]onsolidar la democracia y fortalecer sus instituciones sobre la base de la existencia de Gobiernos electos por sufragio universal, libre y secreto, y del irrestricto respeto a los Derechos Humanos”.

Pero, más aún, en el artículo 4 de ese convenio  se afirma que “[l]a tutela, respeto y promoción de los Derechos Humanos constituyen la base fundamental del Sistema de la Integración Centroamericana”.

En lo inmediato, la participación de Dominicana en el SICA no sólo augura un estimulo al incremento del intercambio intrarregional, sino un fortalecimiento de ese mecanismo en materia de negociación con otros bloque regionales.

Es claro que no resulta igual negociar, en forma individual, acuerdos comerciales con países o bloques de países, que hacerlo con la fortaleza adicional que imprime pertenecer a un bloque o alianza de naciones.

Nuestra participación en el SICA nos acercará mucho más a una región a la que estamos unidos por razones de diversa índole y nos permitirá, con el correr de los años,  desarrollar una cultura ciudadana más  comunitaria y menos insular.

El Protocolo de Tegucigalpa  reciente fue declarado conforme con la Constitución dominicana por nuestro Tribunal Constitucional,  al ejercer  sus funciones de órgano de control preventivo de la constitucionalidad de ese instrummento internacional.

El SICA prevé un mecanismo de resolución de las controversias que surjan como consecuencia de las relaciones comerciales intrarregionales,  que será establecido por el Consejo de Ministros de Integración Económica, uno de los órganos de este tratado. Y reserva a la Corte Centroamericana de Justicia la potestad de garantizar el respeto en la interpretación y ejecución del derecho comunitario, instrumentos complementarios o actos del mismo, y cuyas decisiones son obligatorias y vinculantes para los Estados miembros del SICA.

El incremento del intercambio comercial intrarregional puede traducirse en un incremento de las exportaciones dominicanas, en un estimulo para la inversión, así como en una mayor generación de empleo, con todo lo que ello implica en términos de redistribución del; ingreso y mejoría de la calidad de vida de las personas.

Ojalá que este convenio sirva también para fomentar una mayor -y enteramente libre- circulación de centroamericanos y dominicanos entre nuestros países, para que juntos comencemos a construir una cultura comunitaria que nos sea común y nos vincule cada vez más. Y, del mismo modo, para que centroamericanos y dominicanos sigamos avanzando en el respeto de los Derechos Humanos de nuestros ciudadanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario