martes, 7 de agosto de 2012

La toma de la Bastilla


Ricardo Rojas León
 
La toma de la cárcel de la Bastilla, que tuvo lugar el martes 14 de julio de 1789, marcó el inicio de la Revolución Francesa, provocando un estremecimiento de toda Europa.

Ese acontecimiento me vino a la mente en días recientes al escuchar las exposiciones de algunos legisladores, al justificar las profundas modificaciones que le han introducido al proyecto de ley de regulación del salario público, convirtiéndolo en una pieza radicalmente diferente a la introducida por el Ministerio de Administración Pública y que, hace varias semanas, fue sancionado por la Cámara de Diputados.

Confieso que me lució estar en presencia de algunos de los líderes jacobinos, especialmente de Maximilien Robespierre, quien habiendo ganado fama por su oposición a la pena de muerte, concluyó sus días como un defensor de la guillotina como forma de acallar a sus adversarios.

La discusión también me ha hecho recordar algunos de los trabajos de René Girard, el crítico literario, antropólogo y filósofo francés,  dos de cuyos principales aportes a la comprensión de la cultura y las civilizaciones son la teoría de la mimesis y su explicación del rol del “chivo expiatorio”.

Esto último, porque para justificar la inclusión de montos y aumentos salariales dentro del indicado proyecto de ley, se ha tomado como el “carnero de la expiación” al gobernador del Banco Central, cuyo salario, tras 39 años de servicio público, ha sido mendazmente multiplicado varias veces para justificar la desfiguración de una iniciativa de ley loable y necesaria, como la enviada el Congreso por el MAP.

El Banco Central, con un sistema de carrera que data de varias décadas y que le ha permitido a esa institución ser modelo en muchos aspectos, ha debido generar, en la terminología de Girard, un “deseo mimético positivo”, y no la virulencia y la saña que destilan algunas intervenciones públicas, y los reclamos sacrificales contra el “causante de todos los males”.

¿Cómo explicar los tan recientes reconocimientos a los aportes al desarrollo y la estabilidad macroeconómica de los últimos años realizados por las actuales autoridades del Banco Central y esta sucedánea eclosión de odios y mentiras contra esa institución y su principal figura?

¿Es necesario vulnerar la autonomía constitucional del Banco Central, y las carreras administrativas en el Indotel, Banreservas, BNV y otras agencias, por la necesidad de corregir el denunciado caos en materia retributiva que existe en algunas o muchas áreas de la Administración Pública?  ¿Hacia dónde nos llevará esta falsa, hipócrita e irracional toma de Bastilla?


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