miércoles, 8 de febrero de 2012

Una amenaza para la libertad de expresión


Ricardo Rojas León

Rafael Correa, el presidente del Ecuador, ha desatado una feroz persecución contra la prensa de su país que le es desafecta y contra todo aquel que denuncia los actos de corrupción de su gobierno. Y está amenazando la libertad de expresión y prensa de todo el continente.

En esa cruzada contra las libertades de expresión y prensa en su país, Correa no sólo ha demandado y obtenido ganancia de causa contra el diario El Universo, a uno de sus columnistas y a tres de sus ejecutivos, sino que también ha demandado a los dos periodistas que escribieron el libro "El Gran hermano", en el que se revelaron los actos de corrupción de un hermano del mandatario.

Fabrizio Correa admitió a los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita que su hermano, el presidente de la nación andina, tenía conocimiento de los contratos que le fueron otorgados, por sumas millonarias, algunos a través de empresas fantasmas. Correa lo ha negado, pero no se ha conformado con eso y logró que ayer una jueza de lo civil condenara a los dos periodistas a pagarle al mandatario un millón de dólares cada uno.
Ya, antes, Correa había obtenido una condena contra el diario "El Universo" por un monto de US$40 millones, lo que ha sido criticado por toda la comunidad periodística del Ecuador, la Sociedad Interamericana de Prensa y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Cabria mencionar, en este contexto de dominio y control, el proyecto de Correa y sus partidarios de controlar la justicia del Ecuador, así como de aprobar una nueva ley de comunicaciones que incrementa los delitos de prensa.

Pero las reacciones antilibertarias de Correa contra la disidencia y la prensa de su país no se quedan ahi. El gobierno del Ecuador propuso recientemente ante la Organización de Estados Americanos (OEA) una modificación del reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de forma tal que todas las relatorías de ese órgano reciban el mismo presupuesto y que todas publiquen sus informes en forma consolidada.

La propuesta ecuatoriana, que lamentablemente fue aprobada para discusión y votación en el mes de junio venidero, ha sido interpretada como un intento del gobierno de Correa y de otros gobiernos populistas del continente por limitar las funciones de la Relatoría sobre Libertad de Expresión, que dirige la periodista Catalina Botero.

Como se sabe, la Relatoría Especial para la Libertad de Expesión ha cuestiionado los intentos del gobierno de Correa por limitar a los medios de comunicación de su país, dando cabida en sus informes a las denuncias de violaciones a la libertades de expresión y prensa, así como al derecho a la información de los ecuatorianos.

Esa relatoría publica un informe anual propio y recibe donaciones de varias fundaciones, por lo que la propuesta que Ecuador ha llevado a la OEA tiene un claro y definido objetivo: limitar el trabajo de la
Relatoría Especial para la Libertad de Expesión.

Si esa Relatoría tiene que publicar sus reportes dentro del Informe Anual de la CIDH, el espacio para las denuncias se va a reducir en forma considerable y se ofrecerán menos detalles de las violaciones de Derechos Humanos. Del mismo modo, si debe ejecutar un presupuesto similar al de otras relatorías, entonces no podrá realizar las publicaciones y actividades que la han convertido en una de las más influyentes relatorías de la CIDH.

Da pena que muchos gobiernos democráticos del continente, por hacerse simpaticos con Correa y Chávez -el otro presidente que vive criticando a la CIDH-, no hayan objetado esa propuesta. Sólo la representación de Uruguay ante la OEA ha salido en defensa de la CIDH y de tan importante relatoría.

La libertad de expresión es, como sostuvo alguien alguna vez, la "primera libertad", pues donde se pierde esta, ningún otro derecho o libertad se encuentra seguro. Por eso, me uno al repudio mundial de la condena a los periodistas
Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, y retiero mi rechazo las pretensiones de varios gobiernos del continente por limitar las funciones de la Relatoría Especial para la Libertad de Expesión de la CIDH.



1 comentario:

  1. Es penoso que en la actualidad derechos esenciales como la libre expresión estén en juego obedeciendo a lideres opresores siendo su objetivo único el beneficio propio. Esperemos que ideales similares no sean adoptados en nuestro país.


    Saludos Dr Rojas!

    Lorenzo Reyes

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