domingo, 15 de mayo de 2011

Un frente contra las "mafias laborales"...?




Por Ricardo Rojas León



La Asociación de Empresas Industriales de Herrera (AEIH) y la Federación de Asociaciones Industriales (FAI) han llamado al empresariado dominicano a formar un frente patronal para enfrentar a las "mafias laborales" y detener supuestos embargos ilegales que afectan a ese sector.

Se queja la AEIH y la FAI de que muchas empresas han sido víctimas de "embargos ilegales" y que, de esa práctica, participan alguaciles, policías, ex representantes del Ministerio Público y "supuestos abogados", que se dedican a "comprar por cheles" casos laborales, "esperando ganar fortunas con embargos".

Ese llamado a crear un "frente empresarial" contra las supuestas "mafias laborales", ha venido precedido de una campaña mediática tendente a desacreditar a la justicia dominicana, a la que se presenta como tolerante de atropellos contra el sector empresarial dominicano.

Y coincide con los llamados de los patronos para que se "flexibilice" el Código de Trabajo, de modo que se reduzcan los beneficios que tienen los trabajadores. La idea es una norma laboral más favorable a la empresa y menos inclinada hacia el trabajador.

Pero, en cuanto al llamado a crear un "frente empresarial", me parece oportuno señalar que, aunque entiendo la "solidaridad" que se genera entre los empresarios en naciones tan pequeñas como la nuestra, donde "todo el mundo se conoce", se debe tener cuidado en propiciar una atmósfera que impida distinguir cuándo, por ejemplo, un industrial es víctima de un embargo irregular y cuándo lo es de un embargo justo y completamente legal.

Es cierto que, en la historia judicial dominicana, se han producido algunos embargos irregulares. Pero también es cierto que ningún embargado acepta que debió pagar antes y que era evidente que se llegara a ese extremo. Para todo embargado, el embargo siempre será injusto, atropellante e irregular.

El embargo es una medida extrema, porque persigue que un deudor pague forzozamente una deuda que no ha querido o podido pagar de manera voluntaria. Un embargo siempre es odioso, porque es un acto de fuerza, pero resulta muchas veces inevitable.

Pienso que los empresarios de Herrera deberían preocuparse tambien porque sus asociados no cometan abusos en contra de sus trabajadores y que aprovechen los mecanismos de conciliación que tiene la normativa laboral dominicana, para no dilatar y tornar más traumáticos los conflictos laborales. Conozco empresarios que, cuando no han salido de un conflicto laboral, ya están entrando en otro. Hay de todo en esta tierra de la virgencita de la Altagracia.

Lo ideal es que ante un embargo irregular, los afectados recurran a las vías de derecho, y no que vayan a la prensa o generen presiones políticas y judiciales contra acciones que, la más de las veces, tienen mucho asidero legal y fundamento, incluso en sentencias definitivas.

El abuso de las vias y recursos del Derecho es intolerable y debe ser condenado, pero también es condenable escudarse en la "solidaridad empresarial" para incumplir con sus obligaciones para con los que ostentan la posición más débil en la relación laboral.

Dejémos que la justicia se encargue de determinar cuándo un embargo es justo y cuándo no lo es. Pero, tengamos cuidados con crear iniciativas que, aunque estén bien intencionadas, sirvan para cobijar a mansos y cimarrones. Hay que separar el pasto de la mala hierba. Para no incurrir en la misma injusticia que se denuncia.








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