sábado, 7 de mayo de 2011

La conexión policial de Figueroa Agosto





Por Ricardo Rojas León



La deposición de la imputada Sobeyda Féliz y el testimonio del coronel paracaidista Julio César Souffront, Director Financiero de la DNCD, han puesto al descubierto lo limitada que resultó la investigación del caso de lavado de activos que hoy se ventila en el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional.


Como muchos otros dominicanos, pienso que en este caso únicamente se está procesado al grupo de cortesanos del supuesto narcotraficante José David Figueroa Agosto, y que, en forma deliberada, se dejaron de lado a sus cómplices y socios del ámbito policial y militar.


No es verdad, como aparatosamente se le quiso hacer creer a este país, que el soporte militar de la red del capo borícua se limitaba al asesinado coronel José Amado González y González. Tan poco están claros su asesinato y el de otras personas, supuestamente vinculadas a la red.


El fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso Segarra, hizo bien al negociar con Sobeyda Féliz y otros implicados en el caso. Y no nos cabe la menor duda de que con las "informaciones privilegiadas" que ha obtenido, iniciará una investigación de las conexiones policíaco-militares de una red narcotráfico y lavado de dinero que operó sin dificultades durante una década.


Lo lamentable es que esa imputada negara que uno de los bultos repletos de dólares de su amante fuera robado por oficiales que participaron en un allanamaiento que algunos entienden que se inició con un "tumbe" a Figueroa Agosto.


Para nadie es un secreto que el negocio de las drogas ha tenido el auge que exhibe en el país por la complicidad de amplios estamentos de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. Los más de 30,000 puntos de droga que existen en el país, de los que se tienen dirección, teléfono y nombres de encargado, han sustituido a los antiguos riferos de los barrios, donde policias y militares iban con regularidad a "buscar lo suyo". Y lo que se dice en los barrios es que, en materia de microtráfico, se somete a la justicia a quien "no se cantea...".


Si la investigación del caso Figueroa Agosto fue incompleta, porque deliberadamente no se quiso tocar el ala militar y el ala policial de esa red de narcotráfico y lavado de dinero, ahora es el momento de hacerlo, porque el país lo reclama y espera. Yo soy de los que cree que, probablemente, "son todos los que están" implicados en el caso. Pero estoy sumamente convencido de que "no están todos los que son".


Por suerte, en la fiscalía del Distrito Nacional tenemos a un un hombre prudente, valiente e integro, como Alejandro Moscoso Segarra.






























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