miércoles, 4 de mayo de 2011

Embargos legales y juicios mediáticos



Un embargo conservatorio realizado recientemente contra un hotel de la zona Este del país ha desatado una tormenta mediática contra sus autores.
Tan fuerte ha sido la reacción de algunos medios informativos, que se habla de "mafias de abogados" y de "embargos ilegales".
Es probable que en el caso que originó la denuncia el alguacil actuante actuó con poco tacto y prudencia, pero justo es reconocer que siempre es difícil, traumático y sumamente riesgoso ejecutar un embargo en un hotel en funcionamiento y repleto de turistas. La historia judicial dominicana registra muchos casos de muertes de abogados y alguaciles, e incluso de miembros de la fuerza pública, mientras intentaban realizan un embargo, ordenados por sentencias incluso definitivas.
Lo ideal es que los temas judiciales se debatan dentro del ámbito estrictamente jurisdiccional, sin la menor intervención e influencia mediática. Pero ello es prácticamente imposible, no sólo por el carácter público de los juicios, sino por el interés públicos que despiertan. Además, las partes muchas veces acuden a la prensa, trantando de "ganarse" el favor de la opinión pública. Y, en no pocas ocasiones, ejerciendo presión sobre las decisiones de los jueces. Muchos ligitantes creen que tan importante es ganar un juicio en la opinión pública, como ganarlo en los tribunales. Sobre todo porque la opinión pública moviliza a factores de influencia y poder que inciden en las jerarquías judiciales y en los propios jueces apoderados de los litigios.


A lo que debemos aspirar es a que la prensa se mantenga lo más equidistante de las partes en conflicto y que reconozca que, al final, la decisión le corresponde a los tribunales. Generalmente, el que se acerca a un periodista a tratarle un tema judicial le cuenta "su verdad", la cual no es necesariamente "la verdad" del caso. Algunas personas con poder económico abusan de esa posibilidad, porque tienen mayores posibilidades de acceso a los medios de comunicación.

Asi como los periodistas deciden qué es noticia, debemos aceptar que corresponde a los jueces decidir que es lo justo. Esto no quiere decir que uno u otros no puedan ser criticados, porque tanto en el ejercicio del periodismo como en el de la administración de justicia se pueden cometer errores e injusticias.
Siempre será lamentable que una empresa importante como un hotel sea embargado judicialmente. Pero el embargo generalmente es un problema que padecen aquellos que voluntariamente no han sido capaces de honrar sus deudas. Dejemos que los jueces decidan si esos embargos son legales o no. Y que si se trataron de "embargos ilegales", se adopten las medidas disciplinarias y judiciales correspondientes.

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