jueves, 28 de abril de 2011

Abogados y lavado de dinero

Ricardo Rojas León

El fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso Segarra, ha levantado un debate sobre la supuesta complicidad de algunos abogados en las actividades de lavado de activos de sus clientes.
El tema es sumamente importante, no solamente por lo que en sí supone la denuncia, sino por todas las implicaciones relacionadas con el derecho de defensa de los imputados de lavar activos y con la condición de "sujetos obligados" de los abogados, notarios y otros profesionales.
Es claro que el lavado de activos, en la medida en busca ocultar el orígen ilícito de determinados recursos, en algún momento requiere de algun servicio, asesoría o asistencia legal. El dinero sucio, sobre todo el que proviene del narcotráfico, entra a la economía a través de empresas o negocios de fachada, constituidos legalmente.
Sin un abogado, de manera deliberada y consciente, constituye empresas o sociedades destinadas al lavado de dinero, a nuestro modo de ver incurre en complicidad en ese delito. El abogado, al igual que el notario, debe realizar una debida diligencia sobre los clientes a los que presta servicios, sobre todo en los casos de transacciones inmobiliarias y de otra naturaleza, para determinar el orígen de los fondos envueltos, así como sus reales beneficiarios.
Del mismo modo, el abogado debe cuidarse de no recibir honorarios cuando es evidente o tiene conocimiento de que son el producto de un delito previo, son sucios o ilícitos.
Claro, toda persona imputada de un delito, incluso si fuere de lesa humanidad, tiene derecho a una defensa técnica o letrada. Esa es una garantía del debido proceso de ley, que no se le puede negar a ninguna persona sometida a un proceso penal.
El derecho de defensa tiene, del mismo modo, sus límites. Porque si bien el abogado debe asistir a su defendido para que combata, con el mayor éxito posible, la acusación que pesa en su contra; no es menos cierto, que hay un limite que el abogado defensor no puede cruzar, y es el relativo a prestar su asistencia para ocultar el orígen de los bienes de su defendido o colaborar en su distracción. En ese caso, se incurre en complicidad.

1 comentario:

  1. Por esas situaciones del oficio de abogado es que con toda ra on se dice que un joven puede iniciar la carrera con toda la buena fe del mundo pero con el paso del tiempo y, ante tantas tentaciones, termina siendo un profesional frio , calculador, interesado y , moralmente, desequilibrado. En nuestro tiempo se hace muy dificil encontrar algun profesional de la ley que mantenga el ideal, la moral, y los principios de justicia y orden en forma clara y segura. Necesitamos mas y mayores ejemplos de entere a, dedicacion y transparencia entre los profesionales de la ley. Capaces de reconocer la borrosa linea que divide la corrupcion y el delito de la oportunidad y el beneficio de una practica honrada.

    ResponderEliminar