viernes, 21 de enero de 2011

No es necesaria una ley contra el sicariato

Tipificar el “sicariato” es duplicar una figura jurídica que existe en la legislación penal dominicana, cambiándole su “nomen juris”.

Por Ricardo Rojas León

En las últimas semanas, algunos juristas e incluso el Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), han planteado la necesidad de que se apruebe una ley que castigue el sicariato.

Se entiende por sicario a la persona que mata a otra a cambio de una paga. La palabra sicario proviene del latín "sicari", que significa daga o cuchillo.  El sicario era el que utilizaba una daga para asesinar a otro por encargo. Luego se aplicó a los que envenenaban y finalmente a todo el que asesina a cambio de dinero. En Roma, el sicariato se penalizó mediante la lex Cornelia de sicariis et veneficis.  

El crimen por paga o sicariato está penalizado en la legislación dominicana, pues el sicario no es más que un cómplice que, por una dádiva, provoca una acción criminal o delictiva. El artículo 59 del CP establece que "a los cómplices de un crimen o de un delito se les impondrá la pena inmediatamente inferior a la que corresponda a los autores de este crimen o delito, salvo los casos en que la ley otra cosa disponga". El artículo 60 del mismo Código es claro cuando establece que "se castigarán como cómplices e una acción calificada de crimen o delito, aquellos que por dádivas, promesas, amenazas, abusos de poder o autoridad, maquinaciones o tramas culpables, provocaren esa acción....." . Es decir, que nuestra legislación penal castiga a la persona que mata a otra por encargo.

El auge del sicariato en el país se debe, por un lado, al incremento del narcotráfico y a la guerra por el control de los llamados "puntos de droga"; pero también al incentivo que las autoridades le han dispensado a los sicarios y a sus mandantes, porque la Policía Nacional y el Ministerio Público nunca investigan ni procesan los que denominan "ajustes de cuentas".  El muerto en un supuesto ajuste de cuentas "no se paga", como nunca se han pagado los muertos en las campañas electorales.

El problema del sicariato no se resolverá con una nueva ley que sancione con penas generalmente reservadas a los crímenes de lesa humanidad (40 años propone el CARD) a quien mata o intenta matar por encargo de otro. 

El sicariato se va a reducir cuando tengamos una Policía Nacional que investigue todos los delitos graves, sobre todo esos que se consideran ser "ajustes de cuenta" provenientes del narcotráfico, porque eso incluso va a permitir procesar por asesinato a narcotraficantes a los que quizás no se les pueda probar que trafican con estupefacientes.

El sicariato tampoco se combate eliminando físicamente al supuesto sicario, como acontece en muchos de los frecuentes "intercambios de disparos" entre agentes policiales y alegados delincuentes. Cuando se abate a tiros a un supuesto sicario, generalmente el caso queda ahí y nunca se persigue a los que pagaron al sicario. La fiebre del sicariato no está en la sábana.

Una ley contra el sicariato podrá ser "publicitariamente conveniente", pero eso no va a resolver un problema que tiene raíces sociológicas e institucionales. Eliminemos el incentivo, o sea la impunidad, de pagar para matar a otro y veremos cómo se reducen los crímenes por paga. 

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