miércoles, 19 de enero de 2011

El retorno de un tirano

El retorno de Jean Claude Duvalier parece una de esas historias de vampiros que vuelven a la vida después de cien o más años de entierro.

Lo que debemos preguntarnos los dominicanos es hasta dónde la vuelta de Baby Doc, después de un cuarto de siglo de ausencia de su país, complicará el de por si complejo panorama político-institucional de Haití. Y, sobre todo, cómo la agudización de la crisis haitiana podría crear una presión migratoria hacia el "espacio vital" que tienen los haitianos: la República Dominicana.

Duvalier fue detenido e interrogado por varias horas, para luego ser liberado, bajo la promesa de que será procesado judicialmente por "desvío de fondos", una acusación que, mirándolo friamente, pudiera tropezar con la legislación procesal haitiana, en la que los crímenes prescriben a los diez años.

Es posible que Duvalier haya decidido "jugarsela", correr el riesgo de ser sometido a la justicia, confiando en un descargo por prescripción de la acción penal, para luego volver a Francia y a otras naciones, a reclamar la descongelación de la fortuna que varios gobiernos y bancos le tienen retenidos.  

Lo sensato, lo ideal, es que las autoridades haitianas anunciaran que procesarían a Duvalier por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron durante su régimen de tres lustros.  Aunque la Alta Comisionaría de la ONU para los Derechos Humanos duda que haya bases legales para procesar a Duvalier por los crímenes de los tonton macoutes, lo más sensato hubiese sido, o sigue siendo, intentarlo, pues los crimenes de lesa humanidad nunca prescriben.

Pero, la otra lógica del retorno de Duvalier tiene que ver con una estrategia del gobierno de René Preval, que aún no ha dado una explicación  del por qué permitió el ingreso a Haití del hijo de Papa Doc.   Algo busca Preval o pretende beneficiarse políticamente de las consecuencias del retorno de ese personaje funesto.  El tiempo dirá.

Lo que si debemos tener claro los dominicanos es que la situación del vecino país luce cada día más dificil y que Haiti no parece tener las condiciones sociales, económicas e institucionales que le permitan siquiera comenzar a enfrentar sus problemas más elementales.  Y que algón costo, ojalá que sea el menor, tendremos que seguir pagando por el fracaso irremediable del vecino.


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